Sin Olvido — Análisis de datos

Investigaciones

Las masacres como pérdidas colectivas

Entre 1982 y 2001, la Comisión de la Verdad documentó masacres en Remedios (Antioquia), Puerto Patiño (Aguachica, Cesar) y La Sarna (Labranzagrande, Boyacá) en las que paramilitares y miembros de la fuerza pública actuaron juntos. Estos tres casos muestran que una masacre no es solo una cifra de muertos: es una pérdida para toda una comunidad.

«La ejecución de masacres por el control económico, social y político de los territorios fue una constante a inicios del nuevo siglo. El 1  de diciembre de 2001, integrantes de las Autodefensas Campesinas del Casanare (ACC) detuvieron un bus que viajaba desde Sogamoso hacia Labranzagrande, Boyacá, bajaron a sus ocupantes, los obligaron a arrodillarse a la orilla de la carretera y asesinaron a quince personas; solo dejaron con vida a dos niños y a una mujer. Los actos que se conocen como «la masacre de La Sarna» fueron justificados por el grupo armado aludiendo a los supuestos señalamientos del Ejército de que las víctimas eran integrantes de las FARC-EP (se comprobó que todos estaban indefensos y varios eran campesinos que habitaban en las cercanías). En este caso hubo cooperación de integrantes de la Primera Brigada y del Batallón Tarqui del Ejército

Comisión de la Verdad (2022). Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivas.  Comisión de esclarecimiento de la verdad. Pg. 78.

«Militares y policías, activos o retirados, además de miembros del DAS y miembros de organismos de inteligencia, participaron de manera directa en las masacres. Así ocurrió en la de Remedios, Antioquia, el 18 de julio de 1982, cuando miembros del Batallón Bomboná del Ejército asesinaron a ocho personas, varias pertenecientes al Partido Comunista Colombiano (PCC) y al Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (MOIR), que se presentaron como guerrilleros muertos en combate”.

Comisión de la Verdad (2022). Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivas.  Comisión de esclarecimiento de la verdad. Pg. 80.

La masacre del 14 de enero de 1995 en Puerto Patiño, Aguachica, ejecutada por las Autodefensas del Sur del Cesar (conocidas posteriormente como Frente Héctor Julio Becerra, del Bloque Norte de las AUC). Los paramilitares ingresaron a las once de la noche al caserío, con el acompañamiento de un informante que supuestamente pertenecía a la guerrilla, quien les indicó a qué personas debían retener y asesinar. Los paramilitares recogieron en camionetas a ocho campesinos señalados por el informante, asesinaron a seis (dejaron sus cuerpos a lo largo de su recorrido), desaparecieron a uno y golpearon al último hasta dejarlo inconsciente. De acuerdo con la versión de Rafael Emilio Hernández, alias Memo, para ejecutar estos hechos contaron con apoyo y acompañamiento directo de miembros de la fuerza pública.

Comisión de la Verdad (2022). Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivas.  Comisión de esclarecimiento de la verdad. Pg. 69.

«La ejecución de masacres por el control económico, social y político de los territorios fue una constante a inicios del nuevo siglo. El 1  de diciembre de 2001, integrantes de las Autodefensas Campesinas del Casanare (ACC) detuvieron un bus que viajaba desde Sogamoso hacia Labranzagrande, Boyacá, bajaron a sus ocupantes, los obligaron a arrodillarse a la orilla de la carretera y asesinaron a quince personas; solo dejaron con vida a dos niños y a una mujer. Los actos que se conocen como «la masacre de La Sarna» fueron justificados por el grupo armado aludiendo a los supuestos señalamientos del Ejército de que las víctimas eran integrantes de las FARC-EP (se comprobó que todos estaban indefensos y varios eran campesinos que habitaban en las cercanías). En este caso hubo cooperación de integrantes de la Primera Brigada y del Batallón Tarqui del Ejército

Comisión de la Verdad (2022). Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivas.  Comisión de esclarecimiento de la verdad. Pg. 78.

«Militares y policías, activos o retirados, además de miembros del DAS y miembros de organismos de inteligencia, participaron de manera directa en las masacres. Así ocurrió en la de Remedios, Antioquia, el 18 de julio de 1982, cuando miembros del Batallón Bomboná del Ejército asesinaron a ocho personas, varias pertenecientes al Partido Comunista Colombiano (PCC) y al Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (MOIR), que se presentaron como guerrilleros muertos en combate”.

Comisión de la Verdad (2022). Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivas.  Comisión de esclarecimiento de la verdad. Pg. 80.